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Artivismo, feminismo, performance y "géneros ampliados". Análisis de performances artivistas de movimientos feministas Latinoamericanos del XXI

Fabiola Claudia de la Precilla

Artivismo Social y Cultural

 

 

En el 2019 los gobiernos neoliberales se enfrentan a manifestaciones masivas en toda Latinoamérica, que cuestionan tanto el orden geopolítico y económico impuesto a América Latina, al patriarcado, la centralidad de la industria cultural y la epistemología eurocéntrica de la ciencia, cuestionamientos que conforman la base ideológica actual de las teorías decoloniales y postcoloniales y sus genealogías (Damián Gálvez González y Verónica López Nájera: 2018). En dicho marco, investigamos los movimientos feministas latinoamericanos, tomando como estudio de caso al movimiento #NiUnaMenos (desde el 2015), así como al colectivo “Las Tesis” en Chile. Indagamos tanto sus postulados teóricos, académicos, de producción científica, como por su faz militante y artivista (Guasch, 2000; Alessio, 2022), así como sus “relaciones interdiscursivas” (Verón,1995); que dado el fenómeno de la globalización, impactan tanto en Latinoamérica, así como en países centrales, propiciando su internacionalización.

 

En un primer nivel de análisis, desarrollamos la historicidad (Benjamin) de los estudios de género, abordando los feminismos latinoamericanos y su relación con los estudios poscoloniales y decoloniales, promoviendo una deconstrucción epistémico-metodológica de los discursos hegemónicos de la región (Miñoso & Castelli, 2016, p. 161 y ss.); Rita Segato (2010, 204, 2026ª, 2026b). Dichas autoras formulan la crítica que, si bien los feminismos latinoamericanos surgen a la par de las izquierdas y las luchas revolucionarias en la década del 70, “el ideario feminista se desarrolló en el pensamiento y programa político del feminismo occidental, con epicentro en Europa y EEUU, al cual accedían ciertas mujeres de elites intelectuales y de la clase política de América Latina” (Miñoso & Castelli, 2016, ibid.), imponiendo una visión hegemónica del feminismo de mujeres de raza blanca de clases dominantes, excluyendo la complejidad étnica, intercultural, social diversa de las mujeres latinoamericanas. Es en la década del 90’, cuando se deconstruyen dichos discursos hegemónicos y se integran los feminismos con los estudios poscoloniales en América Latina (Miñoso & Castelli, op.cit, p.163). En paralelo se produce un quiebre del “Black feminism” por mujeres de color y tercermundistas en EEUU y se operativiza un programa de deconstrucción del feminismo blanco. Mohanty y otras autoras conforman movimientos feministas contrahegemónicas, lesbianas y antirracistas del continente, critican a feminismos blancos, mestizos, heteronormativos y burgueses del Sur, que se imponen por sus privilegios, atendiendo al rol de las mujeres y su inserción en el mundo académico (Miñoso & Castelli, 2016, ibid.). En este contexto surgen los colectivos (LGBT+) “género ampliado” y sexualidades disidentes, protagonizando una lucha contra las normas heteronormativas y pro diversidades de género. En esta misma década de los 90 tomamos los aportes de Judith Butler (1990, 1993) y su teoría “queer”, quien interpela las nociones de género convencionales y desarrolla su teoría sobre la performatividad de género. De este modo enlazamos las categorías de feminismos, movimientos (LGBT+) con el análisis de las performances feministas poscoloniales latinoamericanas y su performatividad en la construcción de género/s ampliados y subjetividades, en tanto artivismo social y cultural.

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