Neocolonialismo cultural y performatividad urbana en lo rural: el caso de Villanueva del Rosario
Marc Montijano Cañellas
Universidad de Córdoba
En las últimas décadas, el campo ha sido objeto de una creciente atención por parte de artistas, instituciones y agentes culturales procedentes del ámbito urbano. Este interés, presentado con frecuencia bajo discursos de revitalización, innovación o desarrollo cultural, suele ocultar dinámicas de poder que reproducen lógicas neocoloniales. En lugar de promover un diálogo real con las comunidades rurales, muchos de estos proyectos se diseñan para satisfacer expectativas externas: reforzar el prestigio del comisario o del gestor cultural, atraer la atención mediática o captar financiación.
El presente trabajo analiza el caso de Villanueva del Rosario, un pequeño municipio de la provincia de Málaga, que en los últimos años ha acogido diferentes propuestas artísticas y ha suscitado cierto interés mediático. Si bien, se plantearon públicamente como oportunidades de visibilización y dinamización cultural, en la práctica se trata de agentes urbanos (artistas, gestores culturales, comisarios), que llegan a un espacio rural y ejercen una mirada dominadora. La mayoría son proyectos pensados desde la óptica urbana y para una audiencia igualmente urbana, en los que el pueblo queda reducido a un simple escenario. Un marco pintoresco al que modernizar y culturizar, desde una supuesta superioridad. Por ello, recurrimos en este estudio al concepto de “neocolonialismo” para describir cómo se reproduce una relación asimétrica de poder, donde el espacio rural es instrumentalizado sin generar beneficios reales para sus habitantes. Se imponen la influencia cultural externa, ignorando la cultura propia, y se procura obtener el dominio, control y explotación de sus recursos. Otro concepto que vamos a trabajar es el de “performatividad urbana en lo rural”, que sirve aquí para señalar cómo estas intervenciones trasladan al territorio dinámicas propias de la ciudad y también sus problemáticas: el arte como espectáculo mediático, el ego como motor, y, el principal problema, la precarización del acceso a la vivienda.