Homomonio: del gaymonio y el bollorrio a la trieja
Julen Zabala Alonso
Universidad del País Vasco
A los 20 años de su aprobación, analizamos la visibilidad y las ausencias en el relato y la iconografía del matrimonio igualitario. Sus inicios estuvieron marcados por la contradicción de que quienes estaban en contra del matrimonio, por tratarse de una institución más del patriarcado al que se debía combatir, debieron defenderlo frente a quienes se centraron en la conquista de una ley de parejas de hecho: lucha por la igualdad de derechos frente a la consideración de una ciudadanía de segunda. Y tampoco podemos olvidar las resistencias con las que contó, impulsadas desde una caverna que, aunque alardea de que le gusta la fruta, fue incapaz de hacer algo de provecho con peras y manzanas. El relato actual tampoco contempla que esta conquista resarcía, de alguna manera, las penurias que padecieron quienes perdieron a su pareja, y el resto, a causa de complicaciones del vih-sida. Hagamos un repaso por lo que que ha supuesto el matrimonio igualitario para lesbianas y gais, a través de las imágenes cuya presencia en los medios de comunicación han realizado un cambio profundo en la visibilidad de nuestra causa, creando un imaginario impensable a finales de los 70 cuando se consiguió dar un primer paso, con la despenalización de la homosexualidad en la LPRS. La imagen de Carlos Baturín e Emilio Menéndez a la salida del Ayuntamiento de Tres Cantos, tras la celebración de su boda, aquel 11 de julio de 2005, cambió para siempre no únicamente el reconocimiento de nuestros derechos, sino que se hizo posible que el nuestro fuera, y además de forma pionera, "un país más decente".